Desplazarme en tu
todo, dejar que mi lengua y la tuya entiendan las carnes en su gama de colores, sabores y sudores, reptar para ingresar, reptar para salir, percibir los fluidos dulces, salados,
agrios y cálidos brotar, disolverse, pegotearse, enfriar y secar. Dejarme en vos las
partes y quemarme al verte relamer aquello que fui. Deslizarme otra vez llenando
tu irremediable vacío, reencontrarte por detrás y finalmente caer fundido a tu
dominio, sacudir sabanas manchadas y reempezar el juego. No hay espacio ni tiempo, solo un parentesco sagrado.
Fragmentos Operación Karma